S.P.O.T.

Tanto aquellos que han participado en las actividades de el S.P.O.T., como aquellos quien han colaborado durante su desarrollo, coinciden en que nos encontramos en un situación económico-social en que el planteamiento de un servicio como la S.P.O.T. (de asesoramiento, de reparación y transformación colaborativa, de auto-construcción, de alargamiento de la vida útil de los objetos, de aprovechamiento de los residuos, de equipamiento vecinal) se vuelve necesario, y cada vez más, es reclamado por diferentes sectores de nuestra sociedad.

De los cinco talleres que ha realizado el S.P.O.T. durante la primera quincena de Septiembre ha sido la simbiosis del Punto Verde Móvil y el S.P.O.T. el que ha generado los talleres más fructuosos, entes los que más gente ha participado y los que se ha generado un mayor flujo comunicativo con los ciudadanos así como un uso del taller de transformación más intensivo.

Por un lado, creemos que este hecho es debido a la facilidad de entender el tipo de servicio que ofrece el S.P.O.T al conectarlo con el de la Punto Verde Móvil, puesto que la relación de los conceptos “recogida de residuos” y “reparación y transformación de trastos” es natural para la mayoría de los ciudadanos. Se trata de dos servicios complementarios, que de hecho ya están funcionando conjuntamente en algunos puntos verdes.

En nuestras ciudades cada vez es más complicada la reparación, tanto por la reducción de establecimientos que se dedican como por el coste económico que comporta. El hecho de que haya un espacio en el propio barrio, abierto a todo el mundo, equipado con las herramientas necesarias y con la ayuda de profesionales que te asesoran en la reparación, y donde incluso puedes dejar tus objetos para que otros los puedan gastar, son algunas de las razones de la aceptación del S.P.O.T.

Otro punto decisivo ha sido la difusión in-situ del S.P.O.T. La proximidad del trabajo a la propia calle, el contacto directo con los vecinos, los vínculos establecidos previamente con los diferentes agentes participantes en la vida de la ciudad y la difusión que ellos han hecho (AAVV Remei, Pla de Barris, La Torratxa, el Ayuntamiento de Vic, la Escuela de Artes de Torelló, etc), han hecho que en un breve periodo de tiempo se difundieran el S.P.O.T. y sus actividades.

Ha sido una opinión generalizada entre los asistentes a la reunión de conclusiones, que es la repetición de una actividad la que genera una participación real de los ciudadanos. Cuando se trata de una actividad puntual, la difusión es un elemento decisivo. Aquellos quien se han acercado al S.P.O.T. sin previo conocimiento (ya sea a través del boca-a-boca o a través de algunos de los medios de comunicación donde apareció), es decir, por azar, se sorprendían, se interesaban, preguntaban y la mayoría transmitían su adhesión con los valores y el servicio que ofrecía el S.P.O.T., pero para la mayoría no era el momento para participar y pocos se animaban a intervenir en la actividad.

La construcción del S.P.O.T. y la relación con los vecinos sueño procesos lentos y complejas que no pueden alcanzarse en un proyecto de residencia como este de sólo un mes de duración. Pero sí que puede encender la chispa de otros.

Tanto es así, que raíz del S.P.O.T., la Asociación de Vecinos de Remei se ha planteado la continuación de la iniciativa poniendo en marcha en el barrio un espacio permanente de asesoramiento y ayuda para la reparación, reutilización y transformación creativa de objetos, así como en el uso de las herramientas necesarias, es decir, el establecimiento de un S.P.O.T. permanente. La decisión de iniciar el proceso de creación de este espacio permanente plantea una serie de retos que se tendrán que salvar, como por ejemplo su financiación, la definición de su dimensión social y comunitaria, el establecimiento de vínculos estratégicos con emprendidas proveedoras de materia delgada, y otros desafíos que irán presentándose a lo largo del proceso.

La apropiación del proyecto por parte de un grupo de ciudadanos con la idea de proseguir con él nos anima a continuar por este camino y nos confirma la necesidad de crear equipamientos de uso colectivo, donde la reutilización y la reparación inspiran un uso creativo de los recursos y sugieran nuevos modelos de sostenibilidad que se alejan de la actual cultura de la usar y tirar.

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